Al pie de la fina silueta del volcán Misti, flanqueada
por los majestuosos conos de Chachani y Pichu Pichu, en los contrafuertes de los
Andes peruanos. Allí arriba, a 2.360 metros, se cobija Arequipa http://www.virtualperu.net/cities_arequipa.html ,
la ciudad blanca del Perú. Así la llaman por la especial blancura del sillar con
el que fueron construidos sus magníficos templos, conventos, casonas y palacios.
Dicen que su extrema belleza, su luz especial, sus
impresionantes paisajes y su extraordinario clima, seco y límpido, cautivan de
tal manera que algunos entre ellos el reportero virtual de http://www.aqplink.com/arequipa/arequipa.html
la describen como la ciudad del "Eterno cielo azul". «La primera impresión es
que Arequipa no interrumpe sino transfigura el rostro severo del agreste
territorio que la rodea en una ecuación volumétrica, extrañamente magnética...»
Un tanto misteriosa y casi matemática pero sugestiva resulta la descripción de
http://www.aqplink.com/arequipa/ciudadeluz.html
sobre esta ciudad mestiza que no atrae sólo por su belleza, sino también por su
acusada personalidad y la inquietud política de los arequipeños, lo que ha
contribuido a alargar su lista de apelativos con uno más: "La ciudad caudillo".
Capital del departamento peruano del mismo nombre la lección de historia de
http://www.traficoperu.com/espanol/ciud2.htm ubica a
sus primeros habitantes en el Paleolítico, Arequipa recibe lo asegura
el viajero científico con una peculiar fisonomía, iniciadora del Barroco
andino, «producto del espíritu obstinado de sus pobladores que desde su
fundación vieron, con insoportable regularidad, desplomarse una y otra vez sus
muros más altos y orgullosos». E insiste en que cuando uno camina por sus calles
siente que ha llegado a una ciudad sólida que sólo quiere parecerse a sí misma:
«Hay un sosegado encanto en esas casonas del siglo XVIII, una atmósfera rigurosa
en las soleadas callejuelas del barrio de Yanahuara, un altanero concepto de la
belleza en la gran catedral, que trastorna un tanto esa imagen fácil de un Perú
simplemente incaico y populoso». Pero comencemos a caminar, por ejemplo, desde
la Plaza de Armas, donde se ubica la catedral. Los más curiosos deberían
acercarse hasta su órgano belga que tanto enorgullece a los arequipeños porque,
alegan, emite un sonido tan intenso que vuelve piadosos incluso a los
agnósticos. Y todos, tanto creyentes como nuevos piadosos e incluso los
inmutables agnósticos, deberían recalar después en la iglesia de la Compañía de
Jesús, porque sus atractivos no se limitan a la arquitectura; es especialmente
llamativa su versión de la última cena, donde Jesucristo se apresta a servirse
un sabroso muslito de cuy chacctado, plato típico a base del nutritivo roedor
andino.
La siguiente etapa on line bien podría ser el Convento
de Santa Catalina, una pequeña ciudad de 20.000 metros cuadrados que durante
cuatrocientos años, hasta 1970, se mantuvo oculta al mundo en severa clausura y
que impresiona por sus callejuelas, bordeadas por pequeñas casas donde siglos
atrás se alojaban las monjas más acaudaladas. En este punto, http://home.att.net/~jgarciaduran/arequipa.html
recomienda cruzar el río Chili a través del puente Grau http://www.viajesperu.com
y acercarse hasta el barrio Yanahuara para disfrutar, desde su mirador
Cayma de una de las más impresionantes panorámicas del Misti y de la
ciudad, y viajar imaginariamente al pasado entre sus bellas, angostas y añejas
callejuelas que convergen en una preciosa plaza Yura, con fuentes
termales. Este receso es el momento adecuado, además, para saborear en una
picantería cuidado con el ají un rocoto relleno, un chupe de
camarones, un sudado de machas o un chaque de tripas, acompañado de papas y de
un bebe vaso gigante de chiccha o pisco. Quien prefiera un auténtico
cebiche no tiene más que acceder a lafamosa cebichería Don Lucho http://www.geocities.com/TheTropics/4100/index2.html y optar por una de sus numerosas recetas.
Los más aventureros, eso sí, deberían prolongar su viaje
hasta el cañón del Colca, considerado el más profundo del mundo http://www.colca.info , en una
travesía que http://www.amadeus.net/home/destinations/es/america/peru/sitios.htm
considera "una experiencia inolvidable" y que discurre por acantilados que
cortan la respiración como la andenería de Chivay y encantadores
pueblos de la sierra como Achoma, y que culmina en la Cruz del Cóndor, un
mirador que pende sobre el acantilado. Y los afortunados que dispongan de más
tiempo pueden incluso atravesar con http://www.adonde.com/turismo/arequipa/index.htm el Valle de los Volcanes y el Bosque de Piedras de Imata.