Gara - Euskal Herriko Egunkaria Le Journal - Euskal Herriko Kazeta
   Bidaia birtuala  |  Naturguneak
 » GUIDES
  - Naturguneak
- Bidaia birtuala
 » SERVICES
 » IN PICTURES
 Kontinenteka > Asia
Nara
La ya anciana capital japonesa

En la isla de Honshu, al Sur del lago Biwara. Allá se ubica Nara, la ya anciana capital de Japón que entre los años 710-794 se convirtió en el primer centro político y cultural del imperio del Sol Naciente y que hoy conserva, orgullosa, los mejores ejemplos del arte y la arquitectura tradicional nipona.

Dicen que desde allí se extendió el budismo al resto de Japón gracias a un monje chino llamado Ganjin que en el año 754 fundó una escuela de la fe budista que tanto éxito consechó entre sus discípulos que obligó al emperador Shomu, preocupado por el poder que los monjes iban atesorando progresivamente y por la peligrosa veneración que suscitaban, a trasladar la capital a Kioto. Dicen también que desde entonces Nara cayó en el olvido, hecho que ha contribuido a que conserve casi intacto el encanto de su glorioso pasado.

Según la milenaria creencia shinto ­  www.guiadelmundo.org.uy, la muerte era entonces una mancilla y la costumbre exigía que la corte cambiase de residencia con la desaparición del emperador y que su sucesor construyera un nuevo palacio en un lugar puro para inaugurar su reinado. Por eso hay en Nara tantas reliquias culturales, porque el emperador Shomu lo eligió como morada y porque mandó construir allá un reino sobre el principio de un inmenso mandala, un plano geométrico que, por la distribución de las formas y los colores, representa simbólicamente al universo. No obstante, antes de lanzarse al pasado esplendor de este microcosmos de sabiduría ancestral conviene preparar previamente un itinerario que incluya los monumentos más interesantes en función de las predilecciones de cada cual, tarea que facilita la información práctica y la galería de fotos de  www.japon-net.com/shoukai/kansai/kansai3.html, las sugerencias de  www.bujinkandojo.com.ar/lugares_japon_nara.html, el plano de la ciudad de  www.pref.nara.jp y los planos de cada templo que, a modo de dibujo ilustrativo, ofrece  http://member.nifty.ne.jp/asunara/nara.htm . Lo que sí puede servir de referencia en cualquier caso es la división de la ciudad en dos zonas diferenciadas: el parque Nara-koen y el distrito suroeste.

La visita que nadie debería descartar en los alrededores del parque es la del Santuario Kasuga, uno de los más visitados de Japón, sobre todo en agosto y ahora, a principios de febrero, porque es entonces cuando se iluminan sus más de 3.000 linternas. Levantado sobre un espacioso terreno boscoso, está compuesto por edificios de madera lacada en color naranja. Cerca de allá se halla Kofuku-ji, un centro espiritual que en su día llegó a contar con más de 175 edificios ­  www.burgessbroadcast.org/japan/2001/024_Nara/025_Kofuku-ji_Temple/ViewSlide.htm invita a pasear por el complejo­, entre los que hoy sobresale, imponente, su famosa pagoda de cinco cuerpos, réplica exacta de la pieza original del siglo VIII edificada en 1426. Una vez allí, los aficionados a la fotografía no se arrepentirán si se acercan al estanque Sarasawanoike, en cuya superficie se ve siempre reflejada una preciosa pagoda de tres cuerpos. Fotogénica, aseguran.

Tras disfrutar con las estatuas de influencias budistas que alberga el Museo Nacional de Nara ­ www.narahaku.go.jp ­, el dios de la Medicina en Shin-Yakushiji o la mayor estatua del mundo de Buda ­dieciséis metros de altura, 120 kilos de oro y 430 toneladas de bronce­ que conserva el templo Todaiji, un santuario custodiado por los guardianes nyo ­dos titanes de piedra de más de ocho metros­ que es también, con sus 40 metros de altura y 47 de longitud ­ http://dz.msk.ru/jpg/japan2000/p07.jpg ­, la mayor construcción del mundo edificada en madera­, esperan al otro lado de la ciudad, en el distrito suroeste, otros tantos templos igual de espectaculares, entre los que destaca el Toshodaiji, que ha sobrevivido prácticamente intacto al fuego, a los terremotos y a las guerras; prueba de ello son los ocho pilares que conserva frente a la sala Kondo y que testimonian la existencia de la "Ruta de la Seda" incluso en épocas tan tempranas. Aunque quede un poco alejado, recomiendan también la visita al Horyuji, desde donde el príncipe Shotoku expandió la fe budista por Japón en el 607.


...More travels
Alejandria
Chicago
Oslo
Uluru
Samarkanda
Quetzaltenango
  © 2005 euskalherria.com | Contact | About us | Advertise