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Oslo
La ciudad de los vikingos

Poblado en la desembocadura del río Lo. Eso es lo que significa Oslo, la ciudad vikinga por excelencia y la más antigua de todas las capitales escandinavas. Fundada por Harald Hardrade en 1050, la actual capital noruega fue reconstruida en el siglo XVII, tras varios devastadores incendios, y rebautizada como Cristianía en honor al rey danés que la levantó nuevamente en una de las cavidades del Skagerrak: Cristian IV.

Siglos después, en 1925, con una independencia aún adolescente ­veinte años­ recobró su nombre original. Y hoy Oslo es una urbe moderna, elegante y sofisticada, pero extraordinariamente tranquila, apacible y ordenada donde ­lo dice  http://members.fortunecity.com/tupagina/oslo.htm en su descripción titulada "La capital noruega está al norte de la perfección"­ «todo está bien hecho y nada se improvisa».

Dicen que es una ciudad "fácil" que invita a ser descubierta a pie, aunque en algún momento haya que embarcarse. Es el caso, por ejemplo, de Bygdoy, el distrito de los museos ­las fotos de  www.norphoto.com/r/nor3348.php ayudan a elegir los más interesantes­. Allá se ubica el Kon-Tiki ­ www.museumsnett.no/kon-tiki­ , que exhibe la famosa balsa original de juncos de totora en la que Thor Heyerdahl cumplió en 1947 la hazaña de cruzar el Pacífico, desde Perú hasta las islas Raroia, en Polinesia, para demostrar que pueblos de la América precolombina pudieron haber llegado hasta allí de la misma manera. El mismo recinto conserva la balsa Ra II, de papiro, en la que el marino noruego repitió otra travesía similar, cruzando esta vez el Atlántico. Era 1970.

Y de un museo, a otro que evoca también historias de grandes exploradores: el Fram ­ www.fram.museum.no ­, donde se expone el barco en el que llegó Fridtjof Nansen al Polo Norte en 1896 y Roald Amundsen al Polo Sur en 1912. La nota trágica de la historia de esta nave polar es que quien navegaba en él se adelantó en su objetivo un mes a otro valiente explorador, Robert Scott, que ­lo reconstruye  http://perso.wanadoo.es/antarctica/conquista.htm en su "La conquista del Polo Sur"­ murió en el viaje de regreso.

Una vez allá, nadie debería perderse el Museo Marítimo Noruego ni, por supuesto, el Vikinge Skipene, con su impresionante colección de barcos vikingos rescatados del fondo de las aguas del fiordo de Oslo ­entre ellos, dos de las naves de madera del siglo IX mejor conservadas del mundo: Oseberg y Gokstad­ y armas y utensilios que reconstruyen la vida cotidiana vikinga.

Antes de embarcar nuevamente hacia el puerto de Oslo, lugar ideal para saborear auténtico bacalao noruego, carne de reno y alce o salmón ­ahumado (rokelaks) o marinado (gravet laks)­ en una de las bohemias cafeterías alineadas en los antiguos astilleros, recomiendan pasear por el cercano Museo Folklórico ­  www.norskfolke.museum.no ­, un bosque encantado que presume de ser el museo al aire libre más antiguo del mundo y que reúne 170 casas regionales trasladadas de distintos puntos de Noruega. Entre ellas destacan la iglesia de madera de Gol, construida en el siglo XIII sin un solo clavo, y el estudio reconstruido del dramaturgo Henrik Ibsen ­ www.norskfolke.museum.no/ibsen ­.

Y, después de diez minutos, otra vez en el centro, en los alrededores de la animada calle Karl Johans Gate, su arteria principal, cerca de la fortaleza Akershus, el vestigio más significativo del Oslo medieval convertido hoy en sede del Gobierno. Una vez allí, a los aficionados al arte les llamará a gritos, de entre los Matisse, Cézanne, Manet y Picassos colgados en la Galería Nacional, "El grito" ­ www.museumsnett.no/nasjonalgalleriet/munch/eng/innhold/ngm00939.html­ , de Edvard Munch. Pero quienes quieran disfrutar del resto de las obras del pintor expresionista tendrán que recalar en su museo ­ www.museumsnett.no/munchmuseet ­; los que prefieran combinar arte, aire libre y tranquilidad pueden acercarse al parque Frogner, donde se halla el símbolo de la ciudad, el parque Vigeland, un conjunto de doscientas estatuas de cuerpos humanos desnudos y expresivos construido entre 1924 y 1943 por el emblemático y prolífico artista noruego Gustav Vigeland y rodeado de bosques, estanques y senderos. La cercana casa-museo del mismo nombre ­ www.museumsnett.no ­ saciará, sin duda, la curiosidad que despierta entre los visitantes esta obra gigantesca que refleja el ciclo de la vida.

Divisar la panorámica de la ciudad que ofrece Trynvannstarnet ­ www.skiforeningen.no/hk/tourist/tryvann ­, el mirador más alto del norte de Europa, o subir al Holmenkollen ­ www.chapters-swea.org ­, la rampa de lanzamiento de esquí de caída casi vertical que fue sede de las Olimpiadas de Invierno, puede resultar una despedida virtual inolvidable.


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