www.abm.fr/abm/recit/cphfgt/1a.html< /A> coinciden con él.Obviamente, para poder callejear por Houmt Souk, hay que
recalar previamente en la isla, comunicada al continente por el ferry que parte
de Djorf hacia Aim y por una calzada romana de siete kilómetros que une la isla
al continente arribando en el puente Kantara. Y, una vez en la capital, www.amadeus.net/home/destinations/es/africa/tunez/sitios.htm , recomienda visitar tres de las 213 mezquitas todas ellas de culto wahabita, al contrario de las del resto del país, de rito malekita que alberga la isla: la Mezquita de Sidi Brahim el Djamni, del siglo XVIII, diseñado a semejanza de un fuerte austero con pórticos abovedados y cercano a un hamman donde los hombres por la mañana y las mujeres por la tarde pueden disfrutar de un baño turco; la Djamaa Ghorba o mezquita de los Extranjeros, contruida en el mismo siglo y cubierta de cúpulas con un minarete bellamente esculpido, y Djamaa Tourk o mezquita de los Turcos, famosa por estar rematada por un llamativo minarete con tres tumbas otomanas.
Pero no sólo las mezquitas cautivan; también las casas
de los lugareños, los menzeles, atraen la mirada. Son explotaciones agrícolas
rodeadas de chumberas que cercan las casas cual si fueran fortalezas con una
distribución que, según el viajero de www.gedlc.ulpgc.es/~osantana/tunez050.htm
quien se trajo de la isla «los frascos de una tolerancia de siglos»
obedece a la armonía entre el hombre y su mundo. También lo dijo el escritor
Enric Balasch: «Es un lugar en que la labor milenaria del hombre ha actuado
constantemente en perfecta armonía con los elementos naturales». Lo
recuerda http://perso.wanadoo.es/avgar/viajar_1.htm .
Antes de alcanzar, al norte de la ciudad, el borj el
Kebir, una fortaleza árabe del siglo XV levantado al borde del mar que
sucesivamente sirvió de guarnición a árabes, españoles y turcos, aconsejan
adentrarse en la plaza que da su nombre a la ciudad, Houmt Souk, que los lunes y
jueves se convierte en un pintoresco zoco donde alfareros, tintoreros, tejedores
y tapiceros intercambian y venden sus mercancías. La visita al mercado se puede
aprovechar lo aconseja www.noticias.com/noticias/2001/0110/n0110019.htm para saborear un tajine huevos rellenos fritos sobre un pan dulce acompañado con boukha, licor local de higos.
El asentamiento de origen fenicio Meninx, en los alrededores del Kantara, es también parada obligada de cualquier excursión on line por este oasis donde se construyeron los escenarios del lejano planeta de Tatooine de Star Wars. Y quien quiera contemplar a los isleños mientras pescan con redes tejidas con fibras de palmeras en aguas poco profundas, arponean lubinas de un metro, sacan esponjas de veinte metros de profundidad o explican historias de un pueblo sumergido en la bahía Bou Ghrara debe acercarse hasta el pequeño puerto de Ajim. No se arrepentirá.